El juego de las cosquillas en bebés y niñ@s debe de ser muy cuidadoso

Si bien, hacer cosquillas a un bebé ayuda a estimular los sentidos de tu niñ@, colabora en su desarrollo cognitivo, mejora su capacidad de socialización, estimula las terminaciones nerviosas, tonifica los músculos y fortalece el sistema inmune; es muy importante que se juegue de manera muy suave y respetuosa para que no sea contraproducente.

¿Cómo deben realizarse las cosquillas?

Cuando los niños son muy pequeños pueden hacerse cosquillas suaves en mejillas, mentón, alrededor de la boca y en la planta de los pies.
 
A partir de los dos años de edad las zonas más sensibles son los pies, la espalda, las axilas y el estómago y empiezan los juegos se tornan más enérgicos.
 
Sin embargo, hay que tener en cuenta que este juego debe contar con la aceptación de cada niñ@; nunca deben ser forzado. Los bebés o niñ@ no tiene que tener sueño o hambre, sino que debe de estar en un momento en que pueda disfrutar del juego y que el cerebro libere endorfinas durante las cosquillas, generando una sensación de bienestar.


 
También es importante tener en cuenta que hay que practicar estos juegos en un lugar adecuado como un sofá de casa o la habitación del niño y no en espacios abiertos o reuniones familiares. Asimismo, deben ser realizadas por personas en las que el niñ@ confíe en criterios de cuidados y respeto.

Hacer cosquillas a los bebes y niñ@s puede hacerlos reír; pero puede que sea un simple reflejo; especialmente en los bebés. En la medida que sean muy suaves, casi como una caricia o un masaje podrán disfrutarlo. Es importante recordar que los bebés no tienen la capacidad de comunicar asertivamente sus emociones por lo que se recomienda ampliamente que la mamá o el papá toquen de manera ligera su estómago y sus pies para que empiecen a disfrutar de estas sensaciones y este acto de unión entre padres e hij@s. Una vez que crecen y que están en una edad en donde pueden comunicar lo que Sí les gusta y lo que NO les gusta, las cosquillas, de manera suave, pueden ir de los pies a los cachetes y, como dice la canción de “Una hormiguita”, pueden subir, bajar cuidadosamente hasta llegar a su nariz; siempre de una manera amorosa, respetuosa y suave para jamás lastimar a tus pequeños.