La importancia que tiene la actividad del juego en la vida de los niños

Por: Mtra. Shelly Geifman Tarlovsky

Psicóloga especializada en enfermedades psicosomáticas

shellygeifmant@gmail.com

 

El juego desempeña un papel fundamental en el desarrollo de las personas. Los niños deben estar activos para crecer y desarrollar sus capacidades. Se ha comprobado que los niños que juegan tienen una mejor autoestima, motricidad y capacidad de abstracción, ya que es una manera también de desenvolvimiento y aprendizaje para ellos.

 

La UNESCO afirma: “la actividad del juego es vital, puesto que condiciona un desarrollo armonioso del cuerpo, de la inteligencia y de la afectividad. Es tan preponderante que se diría que es la razón de ser de la infancia”.

 

A través del juego los niños buscan, exploran, prueban y descubren el mundo por sí mismos siendo un instrumento eficaz para la educación. Hay diferentes tipos de juegos y juguetes, los  cuales benefician para desarrollar diferentes tipos de aptitudes, por ejemplo: se ha visto que los juegos de construcción tienden a ayudar a mejorar la comprensión de las matemáticas, las disciplinas científicas y tecnológicas cuando crecemos. 

Hay juegos que fomentan valores para resolver problemas, otros ayudan a que el niño  aprenda a convivir pacíficamente, a expresar sentimientos y a experimentar  emociones como sorpresa y alegría. 


 

 

Así mismo, otros juegos desarrollan sus aptitudes físicas, ya que se mueven ejercitándose casi sin darse cuenta; también hay juegos que  fomentan el  desarrollo sensorial y mental mediante formas, tamaños y texturas. Jugar aumenta la creatividad y la imaginación, crea hábitos de cooperación ya que normalmente buscan jugar con otra persona ya sean hermanos o amigos. 

 

Jugar es un derecho de los niños, éste se menciona en el artículo 31 de la Constitución.

 

Cuando un padre o madre juega con su hijo, comparte momentos inolvidables creando memorias que aportan muchos beneficios al vínculo y al apego. Es una manera en la que los padres pueden transmitir a los hijos el amor incondicional que sienten por ellos, permite conocerse mejor y validar sus emociones. Es ideal que los padres  promuevan un ambiente seguro y confiable para que los niños puedan jugar, dejando que ellos inventen sus propios juegos y haciéndoles ver que también se valoran esos momentos de juego.