LOS BERRINCHES

Por: Mtra. Shelly Geifman Tarlovsky

Psicóloga especializada en enfermedades psicosomáticas

shellygeifmant@gmail.com

Cuando los niños son pequeños les cuesta mucho trabajo controlar sus emociones, sobre todo cuando se sienten frustrados, enojados o decepcionados, muchas veces se expresan llorando, gritando o pataleando. Como padres es muy frustrante esta situación.

Lo más importante en la comunicación es oír lo que no se está diciendo.

Es normal que los niños entre 1 y 3 años hagan berrinches. Pero depende de cómo se manejen estos es si favorecemos la presencia de este comportamiento, o si promovemos la autoestima, y la independencia del niño. Los niños tienden a hacer berrinches con gente con la que se sienten más en confianza. Los padres por lo general tratan de modificar estas conductas, aislándolo, ignorándolo mandándolo a tiempo libre, amenazándolo, castigándolo, y esto no es lo adecuado, ya que lo que debemos de hacer cómo se mencionó anteriormente es ver los sentimientos que están detrás del comportamiento. Tenemos que ayudar a que El Niño aprenda a identificar y a expresar lo que siente.

Los niños lo que más necesitan es amor y paciencia.

Para reducir los berrinches en niñoses importante tratar de mantener dentro de lo posible la rutina, teniendo hábitos saludables de sueño y de alimentación. Es muy recomendable establecer límites razonables, hay que entender que son niños y entender la edad que tienen por ejemplo; si están comiendo sopa solos y se les cae un poco no es grave, están aprendiendo. Otras recomendaciones son: llevarlos a lugares adecuados para niños en los que ellos puedan correr y jugar, no exponerlos a actividades o situaciones en los que se sientan frustrados como juegos no adecuados para su edad, estimularlos para que practiquen sus habilidades ya que esto hace que se sientan orgullosos de ellos mismos y al mismo tiempo más seguros.

Cuando El Niño esté haciendo un berrinche es vital entender que nosotros como padres somos los adultos y no podemos perder el control. Hay que tratar de mantener la calma, tratar de enfocar nuestra atención en otra cosa, permitirle al niño que llore o se exprese, ayúdalo a que reconozca cuáles son sus sentimientos, no lo premies para que termine con el berrinche ya que esto le fomentará que haga más.

Cuando El Niño termine su berrinche es importante no mandarlo a otro lugar físico, ni hacerlo sentir que no lo quieres o que es culpable, ni regañarlo, hay que permitir que se relaje y hablar de lo que paso, ayúdalo a reconocer cómo se sintió y a que aprenda otra forma de cómo expresar sus sentimientos. Que El Niño entienda que tú como padre estas para él, para apoyarlo incondicionalmente y ayudarlo a que se recupere.