La importancia de que los niños jueguen

Por: Mtra. Shelly Geifman Tarlovsky

Psicóloga especializada en enfermedades psicosomáticas

shellygeifmant@gmail.com

 

En la infancia una de las actividades más importantes es jugar, tanto que se convirtió en un derecho fundamental para los niños. Se ha descubierto que el juego es una manera de estimular a los niños, es recomendado desde que tienen meses; ya que fortalece habilidades motrices, cognitivas, emocionales, aumenta la capacidad lingüística, social y fomenta también el ejercicio. Además esto hace que los infantes aprendan de forma lúdica a acatar reglas así como a centrar su atención cuando es necesario.

Existen juegos que ayudan a la resolución de problemas y que  incrementan su creatividad e imaginación; en ocasiones juegan a  que son súper héroes y recrean escenarios.

Así mismo ayuda a que el niño se adapte con más facilidad a su entorno, ya que al jugar con otros niños se ven en la necesidad de compartir y trabajar en equipo, ayudándolos a desarrollar un mejor desenvolvimiento. Por lo tanto esto los ayuda a adquirir vocabulario y aprender a comunicarse con otros niños y a su vez con adultos.

Cuando los niños aprenden jugando, este aprendizaje es significativo debido a que lo descubren por ellos mismos. Esto favorece a tener periodos de concentración más largos y ayuda a la práctica de toma de decisiones, igualmente sirve para que el niño logre expresar sus sentimientos y pensamientos.

Cuando el niño está jugando pero algo no le sale, lo intenta varias veces, esto hace que fortalezca  su perspicacia a no darse por vencido fácilmente y a luchar por lograr sus metas. Les enseña que las cosas en ocasiones no saldrán a la primera y que costará trabajo lograrlas; por lo tanto experimentarán una sensación de bienestar y gratitud al lograrlo.

Las relaciones interfamiliares se solidifican cuando jugamos y compartimos en familia. Cuando los niños juegan con sus padres crean recuerdos positivos los cuales son muy importantes para fomentar el apego familiar. Esta convivencia le da al niño como resultado un sentimiento de seguridad. El juego también les brinda la oportunidad de regular lo que sienten, fomenta que se conviertan en personas felices ya que mientras juegan se encuentran en su estado ideal, su experiencia es positiva, restauradora y relajante ya que están haciendo lo que les gusta.